¿Cuál es el real estado de hogares de ancianos en nuestra región? ¿Cumplen con las medidas sanitarias del COVID19 o habrá sorpresas?

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Impacto mediático ha tenido este jornada, tras un gran operativo realizado en un hogar de ancianos de la comuna de Puente Alto,  luego que se detectara un brote de contagio de coronavirus que afecta, al menos, a tres adultos mayores y en el que se investiga la causa de muerte de dos de ellos.

Se trata del Hogar Eleam, que alberga a unos 96 ancianos, de los cuales tres se encuentran internados en el Hospital Sótero del Río. Además, dio positivo del examen la manipuladora de alimentos del recinto.

La falta del cuidado y manutención sanitaria por parte del recinto ha puesto la alarma en la población de  Puente Alto. Sin embargo, esta noticia se ha repetido en varias partes del mundo, ya que tal parece que los familiares confunden en envíar a sus padres a un hogar, porque «no están preparados o no tienen tiempo para atenderlos» y otra cosa muy distinta es desentenderse por completo y aparecer sólo para cuando te llamen para avisarte de su fallecimiento.

Son los más débiles, los más vulnerables, los más indefensos. Y en España, el coronavirus se está cebando especialmente con ellos.

Se cuentan ya por decenas y decenas los ancianos fallecidos en residencias de la tercera edad españolas a causa del Covid-19.

Algunos en condiciones absolutamente aterradoras, como esos ancianos cuyos cadáveres completamente abandonados, yaciendo desatendidos en las camas de varios centros de mayores, fueron encontrados el pasado lunes por miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) cuando acudieron a desinfectar esas instalaciones.

Y no sólo eso: en algunos casos también había residentes conviviendo con esos cadáveres.

Se trata de personas de avanzadas edad, algunas de ellas enfermas, «residiendo en situaciones extremas y malas condiciones de salubridad, así como residentes fallecidos», en palabras de la ministra de ministra de Defensa española, Margarita Robles.

En Chile es de esperar que la historia no se repita, porque  como siempre, sólo cuándo las desgracias salen a la luz, aparecen los familiares pidiendo justicia, mientras que antes de ella, olvidaron por años en una habitación de un hogar, a quién alguna vez se desvivió por nosotros cuando eramos niños.