DirecTV se fue de Venezuela presionada por las sanciones internacionales una decisión, “con efecto inmediato”, que deja sin televisión a diez millones de hogares

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El repentino cierre de las operaciones y la salida del país de la compañía de televisión por cable DirecTV Latinoamérica, propiedad de la multinacional estadounidense AT&T Inc, tomó por sorpresa a todos los venezolanos, pero no al mundo. La empresa tenía el 45% del mercado de la televisión por suscripción en el país y su cobertura prestaba servicio a unos 10 millones de personas. Con la marcha de AT&T, sale de una de las multinacionales estadounidenses más importantes presentes en el país.

La empresa fundamentó su decisión, “con efecto inmediato”, argumentando que la vigencia de las sanciones impuestas por el Gobierno de Estados Unidos a Venezuela impedía a la compañía ofrecer los canales venezolanos Globovisión y PDVSA TV en la parrilla de su programación. Globovisión es un canal de noticias propiedad del empresario Raúl Gorrín, un tiempo cercano al chavismo, señalado con acusaciones de corrupción y sancionado por Washington. PDVSA TV, canal de la petrolera estatal venezolana, es una de los varias estaciones estatales creadas por la revolución bolivariana en estos años.

Hay que recordar que en Venezuela el manejo de los medios de comunicación es autoritario y está prohibido hablar en contra del gobierno de Maduro, una política que viene de Chávez. Otro de los canales emblemáticos que es de propiedad de los gobiernos de Cuba y Venezuela es TeleSur, un canal que sólo habla maravillas de estos gobiernos y que falsea la información para siempre beneficio de sus mandatarios. Por ello se ha convertido un medio poco creíble, entre sus pares mundiales, por no tener libertad de expresión.

La negativa del Gobierno de Nicolás Maduro a aceptar estas condiciones produjo la abrupta decisión de la compañía, que en su comunicado agregó: “Debido a que es imposible para la unidad DirecTV de AT&T cumplir con los requerimientos legales de ambos países, AT&T se vio forzada a cerrar sus operaciones de televisión por suscripción en Venezuela, una decisión que fue tomada por la conducción de la compañía en Estados Unidos, sin estar involucrados o con conocimiento previo por parte del equipo de DirecTV Venezuela”.

Las dificultades económicas actuales del país dejan sin televisión, de momento, y de un día para otro, a varios millones de venezolanos, en un país aquejado ya de manera crónica por graves insuficiencias en los servicios estatales de agua, luz, internet y gas, y una crisis hiperinflacionaria fuera de control.

Presente en muchísimos hoteles, restaurantes, bares y tiendas de todos los calibres, DirecTV era un servicio de televisión por suscripción popular y extremadamente barato –sus cuotas mensuales costaban poco más de un dólar, a causa de las regulaciones impuestas por el Gobierno-, con altísima penetración en las intrincadas barriadas empobrecidas de las zonas urbanas y rurales del país gracias a las facilidades de su sistema satelital.