Dunas de Concón: ¿Real interés por cuidar las dunas y naturaleza?

El campo dunar, cuyo origen geológico data del Período Cuaternario, se ubica en una terraza marina a más de 30 msnm, y posee dunas estables, producidas tras vastos procesos de modelamiento eólico, transversalmente en dirección sur-oeste, predominante en la zona. Cuenta con una vegetación arbustiva menor, propia del matorral costero del litoral del Norte Chico de Chile, mientras que la fauna predominante consta de poblaciones de aves marinas especialmente migratorias, como chorlos y playeritos.

El 5 de agosto de 1993 fue nombrado Santuario de la Naturaleza por el Decreto 481 del Ministerio de Educación de Chile. El 28 de abril de 1994 se restringió el área protegida a 12 de las 45 hectáreas totales del conjunto, mediante el Decreto 106 del mismo ministerio.​ Ello, permitió que los propietarios de los terrenos no protegidos proyectaran la construcción de edificios de departamentos en las dunas, por el alto valor de éstos y su ubicación contigua a centros turísticos.​ Ante la preocupación de la comunidad, en 2006 se amplió la protección a 21,8 hectáreas, de las cuales 2,3 corresponden a la comuna de Viña del Mar y 19,5 a la comuna de Concón.

En 2011, la Sociedad Urbanizadora Reñaca Concón S.A. (Reconsa), dueña de las 21 hectáreas del campo dunar que están protegidas, decidió cerrarlas al libre acceso del público argumentando protección del lugar de la contaminación y la práctica de deportes, además de interponer un recurso de protección de su derecho a la propiedad ante la Corte de Apelaciones de Valparaíso. El 27 de diciembre la empresa comenzó a cercar las dunas, sufriendo la oposición de vecinos, quienes interrumpieron las obras. El 29 de diciembre la Corte de Apelaciones decidió no innovar en cuanto al cierre perimetral del santuario, hasta que no se resolviera el recurso de protección.​ Otro recurso de protección se interpuso contra la empresa, buscando impedir el cierre de las dunas; el 15 de febrero de 2012 fue desestimado en fallo dividido.

La batalla campal o mejor dicho, dunar ya está echada. Pero tras visitar en terreno que pasa, en qué estado y cómo se encuentran las dunas, nace una dicotomía sobre los argumentos de Los defensores de las dunas. Pues sí, estamos frente a un parque natural al cual debemos preservar, lo cierto es que día tras día, son cientos de personas que suben y circulan por las dunas, especialmente jóvenes para practicar el sandboard, para subir a sacarse fotografías en la cumbre como si fuera la punta del Everest y más allá, a almorzar, a consumir bebidas ya sean gaseosas o alcohólicas, fumar y lo más grave aún. es que dejan los envases  y bolsas quedan votadas en las dunas.

El desplazamiento de metros cúbicos de arena provocado por los propios visitantes es un daño muchísimo mayor y más grave que la construcción de un edificio. Entonces la pregunta, es sumamente meritorio la defensa de la naturaleza y por ende, también el preservar el cuidado de nuestro patrimonio natural, pero si con tantas ganas defendemos las dunas y queremos cuidar este espacio histórico vivo ¿por qué no se prohíbe el acceso al público?

El municipio de concón invierte millones de pesos, todos los años, para el retiro de las toneladas de arena de duna que caen al pavimento.  La cantidad de metros que ha descendido las dunas, por el paso del ser humano sobre ellas, es inmenso.  La práctica de motocross sobre las dunas, cuatrimotos, sandboard están a la vista y paciencia de todo el público.  Las dunas se caen a pedazos sobre el pavimento de la avenida principal que comunica Viña del Mar y  Concón y también por la costa de Cochoa, siendo un verdadero peligro para  quienes circulan por ambas carreteras.

Cada año se invierten millones de pesos en retirar las toneladas de arena que es desplazada hacia la carretera por los visitantes a las dunas, llegando incluso a desaparecer las barreras protectoras, siendo un peligro para miles de conductores que circulan a diario. Pero esta arena, que le toma decenas de años en su desplazamiento natural, es causada en un par de meses por el hombre. Si es un santuario ¿no debería estar cerrado y prohibido su paso?

¿Por qué solamente se ataca a la constructora, por construir un edificio y no se ataca a los miles de visitantes que a vista y paciencia de todos destruyen las dunas de Concón? ¿Cuál es el verdadero interés por las dunas? ¡Preservar la naturaleza, que no nos quiten la vista al mar,  que por la construcción de edificio de 28 pisos le cause sombra a nuestra propiedad que está frente? es una pregunta que ninguna de las partes ha dado respuesta, solamente se recurre al tema del cuidado de la naturaleza, peor la verdad sea dicha poco tiene de ser cuidada.