¿Qué me pasaría si agredo física o verbalmente a un policía en el mundo?

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Uno de los actos más importantes y valiosos que tiene la democracia, es poder permitirle a la ciudadanía reclamar, hacer valer sus derechos o protestar por lo que considera que está siendo justo o injusto, tanto para un ser individual, como para toda una comunidad.  Una marcha pacífica, debería componerse por jóvenes, adultos y ojalá nunca menores de edad, para no involucrarlos en situaciones que podrían comprometer su seguridad e integridad.

El objetivo de una marcha es entonces, poder caminar pacíficamente por la vía pública, para hacer valer y reclamar los derechos. Pero lamentablemente en Chile, cada vez que se organiza una marcha, siempre hay un responsable que lo organiza pero al momento que se desorganiza y se desordena nadie asume responsabilidad alguna y Chile tiene la mala suerte o mala costumbre, de que se infiltran antisociales para aprovechar el tumulto de gente y para comenzar a generar disturbios, saqueos, quema de bienes públicos y desordenes. A este grupo de lumpen y de delincuentes, no les interesa, ni les importa lo que ustedes reclaman, sólo buscan satisfacer su deseo de anarquía y destrucción. Por eso, que las marchas chilenas siempre terminan con la presencia de fuerzas especiales, no simples Carabineros de Chile, sino fuerzas dedicadas antidisturbios y es aquí donde nace el problema.

¿Si sabes lo que puede pasar, para que provocas?

No creo que exista un sólo ser humano, en su sano juicio, que vaya a un zoológico o en la selva y que vea a un león y pueda ser tan estúpido de ir a  pegarle. Todos sabemos que seriamos su cena en menos de un  minuto. Entonces, si sabemos desde antes de ir a una marcha, que si llegan los antidisturbios o fuerzas especiales, la misión que ellos tienen no es dialogar, que es un área de la policía que está entrenada para disolver manifestaciones que hicieron caso omiso al llamado reiterado de poner fin a la marcha y que van a aplicar los sistemas y tácticas que se practican en todas las policías del mundo para disolver a una turba que no está obedeciendo los reglamentos, ni las ordenanzas emitidas, entonces si yo me enfrentó a un piquete de fuerzas especiales, no puedo decir no sabía que venían con palos, lacrimógenas, zorrillo y Guanaco.

Desafortunadamente en nuestro país, hay una generación de chilenos entre los 12 a 17 años, que saben que no los pueden detener, por lo tanto, se convierte para ellos en una real entretención y diversión ir a lanzar piedra «a los pacos»,  insultar «a los pacos» y golpear «a los pacos» como ellos dicen en las protestas, llamándolos asesinos, todo por un odio enseñado por sus generaciones pasadas, apropósito de lo vivido en Chile 46 años atrás, es decir, que ni ellos los que protestan, ni los funcionarios policiales vivieron, por que en su mayoría nadie que tenga menos de 30 años vivió un sólo día la dictadura, que culminó en 1990.

Hoy se habla de represión, de violación a los derechos humanos, tratando de justificar lo que paso hace 46 años, como si fuera hoy.  El chileno se tomó la libertad  de golpear, destruir y saquear sin consecuencias en cada una de sus protestas pero ¿Qué pasaría si esta misma reacción y actitud la tuviéramos en otro país? ¿podríamos  alegar derechos humanos?

Con este propósito investigó los códigos penales de ocho países y calculó qué pena máxima podría caerle a una persona que agreda a un policía en las mayores ciudades de estas naciones.

Nueva York: 15-25 años

Resistirse a una detención puede costarle al acusado hasta un año entre rejas. Si un policía resulta herido durante la detención, aunque la herida fuera menor y no intencionada, la sentencia puede ser de hasta 15 años en la cárcel. Si un agente resulta herido de gravedad, la sentencia máxima llega a los 25 años.

Roma: 10 años

El código penal italiano dicta que los cargos de ataque agravado contra un agente pueden castigarse con entre 3 y 10 años de prisión, calcula hopesandfears.com. Si la acción no es intencionada la sentencia no supera los 5 años.

Moscú: 10 años

Según el portal, el castigo por insultar a un representante de la autoridad varia entre multas y labores forzadas durante un periodo de entre 120 horas y 12 meses. Amenazar o usar la violencia contra un representante de la autoridad, si no se pone en peligro su vida o integridad física, se castiga con hasta 5 años de prisión. Si la vida o la integridad física del agente han corrido peligro, la sentencia puede ser de entre 5 y 10 años. La intrusión en la vida de un agente de los servicios del orden público puede costar entre 12 y 20 años de cárcel o prisión vitalicia.

Toronto: 5 años

La legislación canadiense permite que un ciudadano se proteja con «métodos razonables» durante una detención si no hay pruebas de que esta sea legal, informa hopesandfears.com. Sin embargo, en caso de reconocer la justicia la culpabilidad del acusado por resistencia indebida, la condena máxima puede ser de 5 años.

Teherán: 5 años

Según la página web, el código penal iraní no estipula ningún castigo especial por atacar a un policía. En general, un ataque que no cause daño puede resultar en una pena de 3 meses a un año. En caso de una herida, de 2 a 5 años. Si hay daños físicos la ley, además, prevé las represalias ‘ojo por ojo’ por parte de la víctima o su familia y/o una compensación financiera.

Jerusalén: 5 años

Los cargos por atacar a un policía según el código penal israelí pueden penarse con entre un mes y 5 años de prisión, dependiendo de si la agresión era premeditada, sostiene hopesandfears.com.

Tokio: 3 años

De acuerdo con el principio «culpable hasta que se demuestre la inocencia», los habitantes de Tokio involucrados en actos de violencia contra la Policía lo más probable es que sean sentenciados a prisión, aunque la pena no puede ser de más de 3 años.

Londres: 6 meses

La justicia británica evalúa los casos de resistencia a la autoridad analizando la conducta de las dos partes. Como en el Reino Unido los agentes normalmente no van armados, los actos de resistencia durante una detención no suelen ir más allá de «usos moderado de fuerza» por ambas partes. Si se reconoce que la actuación del policía fue excesiva, se retiran los cargos del acusado. Pero si el detenido es considerado culpable se puede enfrentar a hasta medio año de prisión.